Estos berberechos los encontré en la casa de granos, harinas,
frutos secos y demás que voy habitualmente, casa que piso desde que iba de la
mano de mi abuela, la tercera generación que conozco y ojalá que haya una
cuarta. Son unos berberechos buenos, recuerda su sabor a los de antaño a esas
latas grandes que había en los bares de los pueblos y que en algunas tiendas de
salazones tanto para mayoristas como al detall vendían, incluidas las de atún. Se
unía el olor de las latas recién abiertas (duraban bien poco, en aquel entonces
te podías permitir pedirte un platito para el aperitivo, de berberechos,
mejillones, langostillos (estos me encantaban y ahora ni se ven, al menos en mi
ciudad), aceitunas rellenas todo ello venia en latas grandes), con el olor de
licores y demás bebidas y daba una sensación que a día de hoy no puedo definir
pero que recuerdo perfectamente. Los mayores pedían su cerveza y para nosotros
un refresco o agua, picoteábamos de todos los platos que ponían, incluidas unas
buenas patatas fritas, qué buenos recuerdos.
De verdad si los encontráis veréis que calidad precio bien, no son baratos, pero merece la pena comprarlo bueno. Mi padre me decía que si lo podía comprar que lo comprara bueno y si no que a veces vale la pena no comerlo.

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