Ingredientes
Para la base
100 gr de galletas Marías integrales
80gr de mantequilla
125gr de avellanas tostadas
2 cucharadas de leche que puede ser desnatada
Para relleno
500 ml de nata para montar 35% materia grasa
250 gr de mascarpone
1yogurt
6 hojas de gelatina neutra
3 cucharadas de sirope de agave
Para la cobertura
250gr de mermelada de arándanos sin azúcar
150ml de agua
3 hojas de gelatina neutra
Procedimiento:
Base:
En primer lugar, preparar con un papel de horno en la base
de un molde desmoldable. Las galletas reducirlas a casi polvo (yo metidas en
una bolsa y con el rodillo, a la antigua usanza), las avellanas las
trituraremos también y reservaremos. En un cazo calentar hasta fundir la
mantequilla le añadiremos 2 cucharadas de leche (esto veréis que la hora de
desmoldar y cortar no está la base tan dura, aunque la avellana le aporta algo
ya de cremosidad), mezclamos bien y le añadimos las galletas y avellanas que
previamente abramos unido. Todo bien mezclado y al molde aplanándolo con un
vaso que quede compacto y nivelado, meter en el frigorífico mientras procedemos
a preparar el relleno.
Relleno:
Procedemos a preparar el relleno poniendo en remojo en agua fría las 6 hojas de gelatina. En una cazuela poner al fuego la nata, el mascarpone, el yogurt y las tres cucharadas de sirope de agave. Sin dejar de remover cuando comience a hervir retirar del fuego y dejar atemperar un poco, le iremos entonces añadiendo las hojas de gelatina una a una que queden bien integradas. Sacamos el molde del frigorífico y vertemos en el relleno dándole unos golpes para que quede bien repartido. Dejamos enfriar y al frigorífico, debe de estar al menos 6 horas yo lo preparo de un día para otro.
Cobertura:
Poner a hidratar la gelatina en agua fría. En un cazo poner el agua, cuando comience a
hervir sacar del fuego dejar atemperar y poner una a una las hojas de gelatina
bien escurridas y bien integradas. Volver aponer a fuego bajo y añadirle la
mermelada y sin dejar de remover que se integre bien con el agua y gelatina,
dejar que se enfrié, sacar del frigorífico el molde y poner por encima, volver
meter el molde en el frigorífico al menso dos horas antes de desmoldarlo.
La cobertura la preparo yo el mismo día bien temprano y
queda bien. Para servir la tarta dejarla atemperar un poco cuando la sacamos
del frigorífico y se cortara mucho mejor.
Esta tarta salió de esas veces en las que me digo tanto en
dulce como en salado con lo que tengo juego, no fue mal el experimento. Así que
va para Marisa de “TERMOFAN” para su proyecto.

























